Más de alguna vez he leído este título en uno que otro artículo al respecto.  Se me vino a la cabeza cuando pensé en esta situación tan especial, en la que estamos pero no estamos.

 

Se pone el sol, ruido y gente alrededor, todos cruzan miradas pero nadie se mira, son ojos infinitos que no quieren saber de su vecino más que solo quieren llegar luego a su destino.

 

Se acerca la hora del embarque y muchos ya se ponen en fila frente a la entrada formando una “cola”. Esto es algo que nunca he entendido, cual es el afán de hacer cola, si el avión no va a ir para ninguna parte y tienes tu asiento esperando ?

 

Está claro que este animal humano está acostumbrado a las colas, y sin meditar al respecto, ve una oportunidad y vamos formando fila.

 

 

 

 

 

Llegamos a nuestro “hub” y son innumerables las alternativas, como si frente a mis ojos estuviera la ruleta del destino.